Espeleología en Baltzola
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Aproximación: Cruzamos el río Indusi y por carretera llegamos al caserío Gibiliti que nos da acceso al barranco del arroyo de Baltzola. Como la ubicación de la sima es un tanto difícil de buscar y la práctica de la espeleología, en sus inicios y sin conocimientos previos, resulta peligrosa, dejamos todo el asunto en manos de los guías que son los profesionales y así todo marcha bien.
Travesía por la Sima: Llegamos a la entrada de la Sima de Abaro, difícil de explicar, si no sabes donde esta, ni la encuentras. Para empezar, entramos en un riachuelo que parece que no nos lleva a ningún lado, pero después de unos pocos metros nos damos cuenta que desaparece en la entrada de la boca de la cueva.
Alex el guía con más experiencia, nos explica el tramo que nos viene a continuación y cómo afrontarlo, un rapel de unos seis o siete metros que va junto al riachuelo y se adentra en la oscuridad. Ya estamos sintiendo el primer contacto con el mundo de la espeleología, mientras descendemos por la cuerda, nos salta la adrenalina.
Una vez abajo, ya dentro, no hay más salida que seguir adelante, continuamos con una pequeña travesía horizontal en la roca por un pasamanos, mientras el rió pasa con mucha fuerza por debajo de nuestros pies, vemos que es un tramo cañero pero que está totalmente asegurado y eso nos tranquiliza. Llegamos a un pozo bastante grande donde casi nos cubre hasta la cintura, nos metemos y continuamos unos pocos metros hasta un lugar más seguro, donde la galería se agranda un poco y nos deja tomar un pequeño descanso mientras sacamos alguna foto.
Antes de enfriarnos, continuamos un breve tramo por el rió hasta toparnos con el siguiente pasamanos, donde nos lleva a un segundo rapel mas cañero y emocionante que el anterior, esta vez rapelamos en el aire sin tocar pared, solo al final nos balanceamos para llegar a una buena base, donde poder aterrizar.
Ya hemos descendido bastante en esta sima y adentrado lo suficiente como para ver mejor las formaciones. Por dar un ejemplo, encontramos una especie de pepitas de oro encima de la roca, casi pensamos que nos hacíamos ricos, pero no. Más bien eran gotas condesadas de agua, que posadas encima del liquen, hacen ese efecto a la luz. Es muy curioso de verlo.
Pasamos los primeros destrepes entre paredes de piedra caliza y continuamos entres charcas de agua con las piernas abiertas hasta llegar al Gran Cañon de Jentilzubi, donde aparecen unas formaciones muy extrañas en el barro (mini columnitas de barro). Alex nos va explicando el porque de los coloridos de la roca, como se forman las capas, las grietas y toda una información más que suficiente para hacer una toma de contacto con el mundo de las espeleología. Aprovechando el lugar, apagamos todas las luces para relajarnos en la oscuridad, con un sonido como la de una sinfonía de goteo.
Continuamos por la galería hasta una zona ocupada por una colada y varias formaciones, fascinados observando estalactitas y algunas estalagmitas de color blancas como la escayola. Mientras vamos contemplando las diferentes formas del terreno, llegamos a la zona de arrastrarse. Cuando parece que no hay salida, aparece un agujero vertical de pequeñas dimensiones en la oscuridad, donde nos tenemos que arrastrar como gusanos y arañas, pero tranquilo, que al menos que seas muy corpulento pasas, además al ser tan estrecho se queda muy iluminado y se disfruta de este tramo de recorrido.
Llegamos a un segundo agujero de similares características, que como la anterior vez, nos obliga a quitarnos las mochilas para pasar. Continuamos adelante entre risas y suspense hasta llegar a un tercer agujero, pero este es diferente, este baja, baja haciéndonos de tobogán.
Ahora nos queda adentrarnos nuevamente por otro rió que pasa por unas galerías medianas y nos vuelve a llevar a una zona donde por última vez nos arrastramos nuevamente por un caos de roca, muy pronto llegamos a la salida, con una cara de satisfacción, que saltamos de alegría, y a la vez con un poco más de conocimiento. (La salida es más cómoda que la entrada, salimos andando por la boca de Jentilzubi, que está cerca del famoso puente de roca conocido como Jentilzubi)
Después de haber compartido opiniones con el resto de compañeros, la experiencia ha sido muy positiva, y sin ninguna duda, nos ha llenado de una satisfacción diferente a la que estamos acostumbrados a sentir. Suponemos que tiene que ver mucho, el andar bajo tierra y el estar en constante aventura sin descanso en un mundo de oscuridad; algo nuevo para nosotros, de momento, porque para un futuro esperamos seguir saliendo con nuestros amigos, Alex y compañía, y así recopilar conocimientos técnicos que nos den cierta autonomía para el futuro.
Gracias al equipo de guías que nos acompañaron, Alex, Mattin y Silvia, mila esker por el trato que nos disteis y por toda la atención prestada. Nosotros desde aquí,
animamos a todo el mundo a que se sumerja en este mundo de aventura. Claro que esto no está hecho para gente que sienta claustrofobia ó tenga miedo a la oscuridad, y por supuesto se recomienda que tenga algún conocimiento de practicar un rapel con la cuerda.
Nota: Esperamos traer mejores fotos para la próxima vez. Lo sentimos mucho. Mía culpa...
Para más información: www.inguruabentura.com

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